CURSO DE RUNAS
Semanal: duración 4 meses
Clases indviduales o grupos pequeños.
Cada clase incluye meditación, posturas corporales, información teórica y práctica de tiradas. Al concluir el alumno será capaz de enhebrar conceptos, mensajes de acción con su conocimiento intuitivo.

Consultas e inscripción al teléfono: 4584-5735

A veces pienso que, de tanto enseñar, al final, uno termina aprendiendo. Es probable que, siguiendo esa certeza, la docencia, me vuelva a aportar y me permita devolver a la vida, algo de lo que recibí.
Doy cursos de runas, en forma personalizada. Trabajo en grupos pequeños o individualmente.
Cada clase consta de una parte de armonización, un poco de mitología, el conocimiento de la runa misma, en su forma y en su contenido y finalmente una postura corporal sencilla, imitando la letra rúnica, que permita sentir, claramente el mensaje. Se incluye una parte práctica, que consiste en hacer tiradas de runas, sobre los temas personales del que estudia y analizarlas.
Esta forma de enseñar permite, al estudiante, ir haciendo un trabajo de autoconocimiento, que va colaborando en el sendero de su propia evolución.
La forma en que se enfoca la enseñanza, es relacionando cada runa con lo histórico de cada persona, aportando anécdotas y ejemplos, que faciliten la comprensión.
Esta forma de enseñar permite, al estudiante, ir haciendo un trabajo de autoconocimiento, que va colaborando en el sendero de su propia evolución.
A la vez se enseña el alfabeto rúnico como un sistema o como una estructura, en la que van cobrando sentido la ubicación de las letras en el contexto del Futharc.
De este modo los senderos del héroe, son caminos vivos, donde se pueden apreciar contrastes y relaciones entre letras, caminos y columnas.
El curso completo, consta de dieciséis clases, con opción a tomar algunas más, si es necesario.
Si la persona, que desea aprender, lo prefiere, puede optar por la enseñanza a través de cassettes, por correo.
Esta modalidad puede ser utilizada por personas que vivan o no, fuera de Buenos Aires.
Me parece importante aclarar, que el curso a distancia, consta de cassettes personalizados, pudiéndose realizar preguntas o acotaciones, también por el sistema de correo o concertar alguna entrevista en Buenos Aires.
La duración de cada clase es de una hora y media.

ENSEÑAR
vinculando el mensaje rúnico a la vida cotidiana y trascendente

Cuando voy a transmitir el conocimiento rúnico, pienso todo el tiempo en que, el camino del héroe, es un camino de todos nosotros. Vivirlo, paso a paso, posta por posta, runa por runa, me parece indispensable, para luego poder interpretarlo para otros.
Cuando me refiero a vivirlo, no aludo a promover las situaciones que se relacionan con la runa, sino a rememorar, cuál momento de vida corresponde a la energía de dicha runa.
Así, la persona que aspira a adquirir este conocimiento, comprueba que el mensaje rúnico forma parte de un camino cotidiano y que a cierta edad, con certeza, la gente ha recorrido más de una vez.
Para hallar la trascendencia, precisamos entender la lectura del: "¿para qué a mí?" Del hecho, corriéndose del lugar de los: "¿por qué a mí?".
Lo que se me presenta como trascendente, es la manera de interpretar esa realidad, no sólo como una situación que produce descontento, sino como la posibilidad de encontrar, en ese aparente caos, la Ley con mayúscula.
Desde la madurez de mis cuarenta y cinco años, hoy, veo a la joven que, hacia sus veintiocho, perdía irremediablemente la posibilidad de ver. Vuelvo a pasar por su corazón enlutado y la observo, compasivamente.
Desde esta distancia, comprendo, la intención insobornable de la vida, cumpliendo el compromiso preestablecido de hallar la mirada de la intuición.
Con la certeza que me da una nueva óptica, acepto, reconozco y agradezco el hallazgo de mi verdadero potencial.

Enseñar con cassettes, la vibración de la voz

Una mañana, recibí un llamado telefónico desde Choele choel, provincia de Río Negro.
Hasta ese día yo desconocía la existencia de ese lugar maravilloso. Desde allí, Aída, una profesora de literatura y hada impulsora de emprendimientos mágicos, me proponía comenzar un curso por correspondencia, con el objetivo de aprender las runas.
Fue así, como se me ocurrió armar una serie de clases en cassettes, que fueron y vinieron desde Buenos Aires a Choele choel y viceversa.
Aída y yo, fuimos, en esos cuatro meses, mucho más que la que enseñaba y la que aprendía, cambiando de lugar en cada pregunta, abriendo espacios y corazones en cada cassette.
Mi ceguera, maestra, como tantas veces, me enseñó el hábito de trabajar con grabadores. En cambio, para Aída, acostumbrada a hablar para toda la clase, resultaba todo un desafío.
Entonces, un delicado puente hecho de arco iris, fue dibujándose. Y mucho antes de conocernos personalmente, nuestras voces dialogaban en un ida y vuelta.
Comprendí cabalmente, algo que mi ser ya sabía: la voz más allá de todo, enseña, cura, abre y cierra.
Aunque, hoy, existen posibilidades cibernéticas, como el correo electrónico, que yo podría utilizar y de hecho utilizo, la vibración de la voz, transmisora de corazones, me resulta irreemplazable.
Siempre que vuelvo a escuchar clases o conversaciones, que tengo grabadas, encuentro matices o explicaciones, en los que no había reparado. En el curso de un diálogo, descubro mensajes que asoman, por entre los pliegues de un telón pesado, como los de un teatro. Estas revelaciones, se presentan, más allá de mí, como actores, recitando poemas que nunca había escuchado.
Entonces, trato, desesperadamente, de retener en mi memoria esas estrofas de luz, casi inasibles. A veces, con gran alegría, las puedo re-cordar y vuelvo a pasar por el corazón aquella poesía revelada, que toma forma en mi voz pensada o hablada, traducida por la placa de sonido de mi computadora.
Por fin y después de un año de compartir el camino del héroe, por correspondencia, viajé a Choele choel. Allá se dieron, naturalmente, las coincidencias del caso. Además de tirar las runas y dar clases, fui testigo de la reunión de un grupo de padres de niños y jóvenes ciegos, que deseaban aunar sus voluntades y mejorar la vida, para sus hijos y para sí mismos.
Otra vez las runas y la ceguera, se presentaban ante mí, asociadas.
Sentí, que nuevamente, el universo, me permitía acompañar el dolor y a la vez mostrar otra manera de ser héroes, en un camino cotidiano.

Enseñar a través de posturas corporales y estar atento al mensaje o a las intuiciones que llegan.

Aprendí las letras rúnicas vinculando su forma al contenido de su mensaje.
Al principio, mi maestro, las realizó en plastilina, sobre una tabla de madera. Los trazos son de una simplicidad que ayuda a hacer propio el glifo.
Después, practiqué, armando con manos, brazos o con todo el cuerpo, las posturas que imitan el trazado de las letras.
A continuación, trataba de abrirme. Intentaba dejar salir palabras, que me parecieran pertinentes a lo que había vivido, con mis manos, sobre la plastilina y con mi cuerpo, en la práctica de la postura corporal.
Así llegaban una serie de frases, de contenidos, que mi maestro y yo pasamos por el tamiz, asociando, relacionando y comparando con otros materiales.
La indagación teórica, tomada de diferentes autores, iba confirmando lo que aparecía.
Años más tarde, seguí entendiendo aún más y fui agregando comprensión. A veces, en el medio de una tirada, aparecían a través de mí, explicaciones que me ampliaron el mensaje rúnico y que el consultante confirmaba.
Me doy cuenta de que existe una sabiduría, que habita en nosotros y que puede florecer cuando el tiempo es propicio.
El sendero que me lleva hacia indagaciones más profundas y más amplias, es el del conocimiento de sí. Es el que recomiendo para cualquier ansia de saber.