HISTORIA

 

(...) Esto nos lleva lógicamente a hablar del Fresno Ygdrasil y de su singular población de dioses, pájaros y cuadrúpedos.

Es bajo este árbol milagroso, cuyas ramas se extienden sobre la superficie de la tierra, cuya cima sostiene al Valhalla, y alcanza hasta los cielos superiores, cuyas raíces se sumergen hasta el fondo de los infiernos, donde se encuentran Odín y sus asios cuando han de ocuparse del gobierno del mundo o tienen que tomar una decisión importante.

Dos cuervos de vuelo veloz recorren sin cesar el universo para ver lo que ocurre y, posándose uno sobre su hombro derecho y el otro sobre su hombro izquierdo, le cuentan en voz baja la gaceta del día. Una ardilla, de una agilidad equiparable a la de los cuervos, ejecuta un continuo ir y venir a lo largo del árbol... Si lo dudáis, escuchad al poeta:
 
... El temible Odín
Estaba sentado sobre este antiguo Fresno
Arbol sagrado cuya frente ínmortal
se eleva y toca la bóveda del cielo.

En la cúspide un águila con ojos ávidos,
Con ojos penetrantes, con ojos siempre abiertos,
Con una sola mirada abraza al universo.

Odín recibe sus veloces mensajes.
Sin cesar una ardilla ligera
Va y viene; la voz del dios la anima;

De repente desde el tronco se lanza a la cúspide,
Y desde la cúspíde al trono en un abrir y cerrar de ojos
Vuelve a bajar: Odín, cuando llega,
Inclina hacia ella su oído atento...

La cosmovisión del mundo runa, está contenida en el mito de Ygdrasil, un árbol maravilloso, en el cuál Odín, el dios padre de la mitología vikinga obtiene sus tres iniciaciones.
Los árboles, maestros que ocultan el tesoro del conocimiento, son adorados por esta civilización. Permanecen sosteniendo todos los mundos y cobran vida, a través de los animales y seres que los pueblan.

Este es el sitio donde Odín recupera la sabiduría de las runas para la humanidad, se convierte en sabio y se adueña del destino y del tiempo de los hombres.